Siente el ritmo del beso
Si una montaña rusa sólo fuese pendiente abajo, sería aburrido, ¿verdad? No habría ninguna emoción por la anticipación de lo que sucederá una vez lleguemos a la cima, y no habría tiempo para disfrutar de la emoción que produce después de salir de una bajada… una montaña rusa con sólo bajadas constantes no tendría emoción,
aunque la caída de la bajada sea lo más emocionante de la montaña rusa en sí.
Los besos son más de lo mismo. Ponernos a besarnos rápidamente, a gran velocidad, y quedarnos ahí se vuelve aburrido, al menos para la mayor parte de las personas. Los besos deben tener varios ritmos, cambiar de velocidad, acelerar y desacelerar, rápidos y apasionados, lentos y largos. Para muchos, a la hora de besarse siguen un patrón muy específico: al principio de forma lenta, pausada y romántica, para ir cogiendo ritmo hasta finalmente tener un ritmo rápido y apasionado.
Eso puede que sea una buena técnica para subir la intensidad del beso, pero mejor prueba cambiar el ritmo de los besos según vas. Cambia del beso apasionado al beso suave y relajado, el beso más juguetón. Luego sube el ritmo de la pasión otra vez de tal modo que tu pareja nunca sepa qué es lo que vendrá después, así siempre le tendrás sorprendido y expectante de lo que viene.
Actividad propuesta de tarea: La próxima vez que te beses con tu pareja, intenta probar todos los ritmos de los que estamos hablando. Y observa qué ritmo es al que mejor reacciona, pero no se lo des todo el rato, cambia de ritmo, juega con él.
